Zona Arqueológica de Cobá, capital del Mundo Maya

Cobá

A comparación de varios sitios que ya no conservan sus nombres originales dentro de la Riviera Maya, Cobá, se estima que es el nombre original de la ciudad desde su nacimiento, esto quiere decir, desde hace cientos de años. El significado de su nombre “agua con musgo” o “humedad de agua” son los términos más populares o acertados. Aunque hay otras posibilidades que el nombre sea “agua turbia” por la proximidad de sus lagos y el tipo de agua que estos tienen. Algunos investigadores ofrecen distintos términos para Cobá, como “agua de chachalacas” por el nombre del ave que habita en esa región.

La zona arqueológica de Cobá pertenece a la cultura maya precolombina, que se refiere a la etapa de la historia del continente americano, que comprende la llegada de los primeros seres humanos, hasta el establecimiento del dominio político y cultural de los europeos sobre los pueblos indígenas americanos.

Ubicada en el estado de Quintana Roo, en el sureste mexicano, a unos 90 kilómetros al este de Chichén Itzá y unos 40 al noroeste de Tulum, Cobá, alguna vez fue una ciudad del mundo maya con más de 6,500 edificios y una población en su plenitud de unos 50 000 habitantes. Una de las pocas ciudades mayas que se han conservado a lo largo de los años con un aproximado de 70 kilómetros de extensión.

El yacimiento arqueológico de Cobá fue levantado en un periodo llamado Preclásico Tardío, entre los años 100 a.C y 300 d.C., esto fue descubierto, gracias a que los primeros asentamientos humanos radicaban en estos años. Las primeras poblaciones eran pequeñas aldeas cercanas al lago, las cuales se dedicaban a la agricultura y la caza. Cobá comenzó a desarrollar poder político y económico a partir de los años 300 y 600 d.C., teniendo bajo su régimen a varias poblaciones cercanas. Cientos de años más tarde las vías de comunicación internas y hacia otros poblados aumentaron por lo menos con 50 caminos más. Cabe mencionar que Cobá se caracteriza por su gran red vial, determinando el desarrollo de espacios agrícolas e hidráulicos, así como el trazado de rutas de intercambio. Ya entre los años 800 y 1000 d.C. este mundo maya, llego a su plenitud con la construcción de más edificios, estrechando sus relaciones con la costa del golfo. Pero llegando a los años de 1450 d.C. la fuerza de este lugar se debilitaba cuando grupos más “mexicanizados”, influyeron con un nuevo estilo arquitectónico, dejando la mayor parte de sus monumentos esculpidos en pequeñas zonas. Al producirse la conquista española, Cobá se encontraba completamente inhabitada.

La zona arqueológica de Cobá fue una de las mayores metrópolis del mundo maya. Tuvo una destacada presencia en la región con más de 6,500 edificios, de los cuales algunos se encuentran agrupados y otros en separación. Entre los conjuntos se realza Grupo Cobá, el más importante del lugar de acuerdo al volumen de sus construcciones, conformado por templos, plataformas y basamentos piramidales distribuidos alrededor de plazas y patios. Otros grupos a mencionar son Macanxoc, Chumuc Mul y Uxulbenuc los cuales se destacan por que abarcan las edificaciones más grandes del lugar. Uno de os edificios más altos es Nohoch Mul, que, desde su pináculo, domina el paisaje selvático de Yucatán. Es permitido la ascensión al edificio para admirar una vista incomparable de la jungla a 42 metros de altura.

Para visitar la ancestral capital indígena de Cobá, puede hacerlo mediante trasporte público o bien en vehículo propio, ya que el lugar cuenta con estacionamiento, el cual se tiene que pagar. También se encuentran algunos locales de vendimia como artesanías de la región y otros más de comida. La zona arqueológica abre sus puertas de lunes a domingo con un horario de ocho de la mañana a cinco de la tarde, teniendo un costo aproximado de 70 pesos mexicanos. La zona arqueológica de Coba, cuenta con guías especializados durante todo el recorrido, pero también se puede hacer caminando, en bicicleta o tricitaxi. Se recomienda siempre a los visitantes respetar el patrimonio cultural del sitio y por supuesto cuidar del entorno natural para la buena conservación del lugar.

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